Elon Musk piensa que la programación muere este año. No evoluciona. Muere. Para diciembre, la IA no necesitará lenguajes de programación. Genera código de máquina directamente. Binario optimizado más allá de lo que la lógica humana podría producir. Sin traducción. Sin compilación. Solo ejecución pura. Musk: “Ni siquiera te molestas en programar.” El código nunca fue el objetivo. Era fricción. Un impuesto que pagamos porque las máquinas no hablaban humano. La IA simplemente aprendió a hablar humano con fluidez. El impuesto ha desaparecido. Ahora conecta eso a Neuralink. Sin sintaxis. Sin teclado. Sin pantalla. Musk: “Imaginación-a-software.” El pensamiento se convierte en ejecutable. Imaginas un resultado, el sistema lo diseña y lo compila en realidad al instante. No estamos automatizando la programación. La estamos borrando de la existencia. Toda la profesión se colapsa en un pensamiento. Décadas de formación reducidas a la irrelevancia. La brecha entre la idea y la instanciación llega a cero. Ya no construyes. Imaginas, y se materializa. No es un progreso incremental. Es un cambio total de fase. La forma en que los humanos han creado cosas durante diez mil años acaba de volverse obsoleta. Bienvenido a un mundo donde el factor limitante no es la habilidad, los recursos o el tiempo. Es si puedes imaginar lo que quieres con suficiente claridad para que una máquina lo traiga a la existencia.