Preocupados por los últimos informes que indican que Perú podría no tener poder para supervisar Chancay, uno de sus puertos más grandes, que está bajo la jurisdicción de propietarios chinos depredadores. Apoyamos el derecho soberano de Perú a supervisar la infraestructura crítica en su propio territorio. Que esto sea una advertencia para la región y el mundo: el dinero chino barato cuesta soberanía.